RBIM en Marruecos
La porción occidental de la cadena alpina del Rif es la montaña más húmeda y más moderada del Magreb. Su fortuna hidrológica y el equilibrio de sus ecosistemas dependen, primeramente, de la salud medioambiental de las estructuras del Atlas que la albergan y que se interponen contra la trasgresión sahariana en su vertiente sur. Frente al gran Sahara africano, encontramos que las tres líneas de fortificaciones se complementan. En efecto, el Pre-Sahara, los Atlas y el bastión Rif-bético combinan sus efectos para crear ecosistemas favorables y proteger el norte de África y el Mediterráneo. Este formidable dispositivo aparece pues como elemento fundamental para garantizar la vida en el Hemisferio Septentrional.
El sector marroquí de la RBIM acoge gran diversidad de paisajes, desde el Jbel Moussa a orillas del Estrecho hasta las estribaciones montañosas del Parque Nacional de Talassemtane, pasando por un mosaico de paisajes urbanos y agrícolas de gran belleza. El enorme valor cultural propio de los pobladores de esta región se ve incrementado por la presencia de restos de patrimonio de herencia hispana, portuguesa y medieval que ha quedado impregnada en las antiguas edificaciones de los núcleos de población.
Las zonas núcleo de la RBIM en Marruecos están constituidas por espacios protegidos, ya sea bajo la figura de Parque Nacional, Parque Regional o SIBE (Sitio de Interés Biológico y Ecológico) que adquieren protagonismo propio por sus características naturales y culturales. Estas zonas son:
- Parque Natural Regional de Bouhachem
Este espacio aún no se encuentra declarado como tal. Se trata de hecho de un proyecto piloto inspirado en otros espacios similares en Francia y se espera su declaración inminente. Acoge en su interior las masas forestales del Jbel Bouhachem, declaradas como SIBE de prioridad 1 en 1995 por su elevada biodiversidad florística y faunísitca.
Los elevados índices pluviométricos de estas montañas, junto a sus características geológicas propician buenas condiciones ecológicas para el mantenimiento de masas forestales de quejigos, alcornoques, encinas, melojos, pinos e incluso cedros, así como el desarrollo de numerosas turberas en las zonas interiores. Estas formaciones permiten el desarrollo de gran diversidad de mamíferos, aves, reptiles y anfibios, con numerosas especies endémicas, raras o amenazadas. Como consecuencia, esta riqueza faunística le confiere un gran valor cinegético, existiendo varios cotos para el desarrollo de esta actividad.
Además de estas condiciones naturales excepcionales, el futuro parque presenta un patrimonio cultural de gran interés debido a la presencia de tres grupos tribales pertenecientes a la etnia Jbala propia de la región occidental del Rif, que se distingue de otras etnias por su vestimenta, sus particularidades lingüísticas, las técnicas arquitectónicas y las prácticas y utensilios agrícolas. Unido a este factor existen numerosas zagüías, mausoleos y mezquitas de importancia en la región, como por ejemplo el Santuario de Moulay Abdeslam, en la comuna de Tazrout, que recibe numerosos peregrinos a lo largo del año.
En conjunto este espacio tiene un gran potencial para el desarrollo de actividades en la naturaleza como el senderismo, la observación de fauna salvaje y el turismo cultural y etnográfico. En la actualidad existen iniciativas de puesta en valor del futuro parque a través del acondicionamiento de varias rutas.