Vegetación
La especie más emblemática es, por supuesto, el pinsapo (Abies maroccana), un abeto relíctico del Terciario que
cuenta aquí con dos poblaciones únicas en el mundo: los pinsapares de Talassemtane (2000 Ha) y de Tazaout (1000 Ha), además de otras pequeñas manchas diseminadas.
Estas formaciones, a menudo envueltas en persistentes nieblas típicas del piso supramediterráneo, aparecen intercaladas por otras especies como el cedro (Cedrus atlantica) y el pino negro (Pinus nigra var. mauretanica). Presentan un notable valor estético debido al gran tamaño de sus ejemplares, de porte piramidal, y al claroscuro de su follaje contrastando con la roca caliza sobre la que crecen. La abundancia de pies muertos y de troncos caídos, cubiertos de musgos y líquenes, contribuyen a crear esa peculiar atmósfera de bosque encantado. En invierno, la nieve suele cubrir de blanco estos parajes, mientras que en primavera las peonías endémicas ponen el contrapunto de color.
A continuación se muestran los pisos bioclimáticos existentes en el Parque y sus formaciones forestales características:
- Termomediterráneo: por debajo de los 1000 m. Bosques esclerófilos termófilos (sabinas, coscojas, acebuches, araares, etc.)
- Mesomediterráneo: 1000 – 1400 m. Bosques esclerófilos (encinas, alcornoques) y bosques caducifolios y marcescentes (robles y quejigos).
- Supramediterráneo: 1400 – 1800 m. Bosques caducifolios y marcescentes (robles y quejigos) y bosques de coníferas (abetos, cedros, pinos y sabinas albares).
- Oromediterráneo: por encima de los 1800 m. Bosques de coníferas (abetos, cedros, pinos y sabinas albares), matorrales espinosos y en las zonas más altas pastizales psicroxerófilos.
Otras especies forestales reseñables, aunque menos extendidas, son el arce (Acer granatense), el mostajo (Sorbus aria), el tejo (Taxus baccata), el roble melojo (Quercus pyrenaica), el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus), el castaño (Castanea sativa)...
En los bosques de ribera, de los que el Parque cuenta con ejemplos bien conservados, cabe mencionar el abedul (Betula celtiberica), el aliso (Alnus glutinosa), el loro (Prunus lusitanica), el fresno (Fraxinus angustifolia), los sauces (Salix spp.) y los álamos (Populus spp.)
Sin embargo, los ecosistemas rifeños están fuertemente antropizados y degradados. El retroceso de la cubierta vegetal bajo todas sus formas ha tomado en los últimos tiempos proporciones inquietantes, hasta el punto de que algunos bosques han desaparecido completamente, como es el caso de ciertos alcornocales.
Las principales causas de esta acusada deforestación pueden esquematizarse, por orden de importancia, del siguiente modo:
- Roturación de nuevas tierras para cultivo. La vegetación forestal se elimina provocando incendios o realizando desrames progresivos y talas.
- Obtención de leña para cocinar y para calentarse.
- Pastoreo.

A pesar de ello, la variedad florística de la zona de estudio destaca sobre todo por su alto índice de endemicidad y el Parque acoge verdaderos santuarios naturales.